NUNCA OLVIDARE

Una noche te tuve entre mis brazos
estremecida junto a mi piel,
te rodeaba con mis abrazos
y te hacia enloquecer.

Era invierno y hacía frío,
la luna se veía hermosa
pero no paraba de llover,
quizás la noche estaba triste
y sentía entre su manto
que nacía una mujer,
entre el amor y el deseo de una piel
que se rendía fiel
al placer de amarse
en silencio y junto al mundo.

Mientras nuestros cuerpos eran uno
buscábamos refugio en ti y en mí,
para apagar la llama inundante,
que cantaba en nuestros latidos
la búsqueda de lo eterno
para aquel instante.

                                                                            

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