Capítulo II:Un Mensaje en el Nido

MIÉRCOLES 2 DE DICIEMBRE DEL 2015

Mi mamá, me despertó de un empujón.  Quería seguir durmiéndome, pero ya era tarde para ir al colegio. Me alisté rápido, agarré un pan de la mesa y salí apresurado, con una mochila vacía en el hombro. No quería llevar cuadernos, ni libros, ni lapiceros, me incomodaba su presencia.

Mi papá, salió muy temprano a trabajar, así que no hubo quien me lleve en coche. Tenía dos opciones: esperar el autobús o ir caminando. Elegí la segunda. Preferí utilizar los pies, respirar aire fresco y sentir la brisa matutina.

Mi madre, me observó fijamente desde la ventana hasta que  desaparecí  de su campo visual, gracias a una curva accidentada en la carretera. Cuando sentí que nadie me miraba por fin pude volver a ser yo mismo, pude agachar la cabeza, sentir palpitar mi corazón,  escuchar a  mis pensamientos y caminar despacio. No tenía ningún interés en asistir a clase.

En el colegio, hoy  hablarían de la fiesta de graduación y del paseo de promoción. Quieren ir a Machu Picchu, al Rio Amazonas, a Brasil o a Colombia. En verdad no me interesa el dichoso paseo, así  vayan a descubrir una civilización en Marte o a dejar la bandera del Perú en la luna junto a la que dejó Niel Armstrong. ¡No me interesa el maldito paseo!

En setiembre, fijamos el recorrido del paseo.  Noelia era la más emocionada. Quería un tour por la costa, sierra y selva. Ella, era  la que más dinero aportaba y la que decidía a donde viajaríamos. En realidad aportaba   todo el dinero. Sus padres son dueños  de una empresa de alimentos muy conocida y por ser la única hija le cumplían cualquier capricho , claro,  los había motivado a pagar el paseo de todos. Pero luego de la tragedia, enviaron un comunicado a la dirección diciendo que retiraban su oferta. Estaban en todo su derecho y los apoyo, ya no tienen ninguna obligación con nosotros, bueno con ellos. Porque yo no iré, está decidido. No sería capaz de ir sin ella a un paseo del que se hablará toda la vida, en todas las reuniones de ex alumnos.

También está la fiesta, todas las mujeres irán con vestidos morados, los hombres con  trajes plateados, con las corbatas del mismo color que los vestidos. Noelia persuadió a todos de ir así uniformados.  El morado era su color favorito, el mío es el gris. Solamente no coincidíamos en eso, y en algunas otras  pequeñas cositas.  Por ejemplo, su plato favorito eran los mariscos mientras que yo prefiero la comida china. Comida que ella odiaba. Nada puede ser perfecto, aunque pensándolo bien, esos pequeños disgustos la hacían una relación perfecta. Me gustaba mucho cuando se enojaba, era una excusa para comerla a besos, calmarla y verla sonreír más feliz que nunca.

Nos comprendíamos tan bien que muchos nos envidiaban. Margarita, siempre nos llevaba a algún lugar en el que había cosas que nos disgustarían. Margarita era su mejor amiga, nunca me tragué ese cuento y ahora menos. Ella está feliz, el luto le duro siete días  a lo mucho. Ahora está  inseparable con Dolores, la chica a la que yo le gustaba y siempre le  buscaba pleito a Noelia por cualquier cosa. Creo que a  Margarita le gustaba Noelia y que siempre ha sido  la mejor amiga de Dolores. Dolores, es pálida como un pan árabe  sus ojos celestes se han desperdiciado en aquel rostro tan insípido que siempre sonríe maliciosamente, su  cabello es rubio, al menos tiene el cabello bonito.  Margarita, si es bonita pero con solo mirarla se puede saber que oculta algo, nunca me interesó descubrir su secreto y ahora menos. No me interesa la vida de Dolores, ni de Margarita ni de nadie.

El portón  del colegio estaba cerrado, llegué demasiado tarde. Pensé que no me dejarían ingresar,  pero hasta al vigilante le doy lastima. Abrió el portón y me dejó pasar sin decir nada.

No fui a clase, me fui al patio. Me senté bajo la sombra del árbol de pino en cuyo tronco Noleia y yo habíamos grabado nuestros nombres.  Levanté  los ojos y creí ver su rostro en una nube  solitaria del  cielo casi despejado.  Al descender,  mi mirada se detuvo en un nido de palomas, cuya construcción habíamos seguido Noelia y yo desde el principio. Ahora había dos palomos sobresaliendo entre los delgados palitos atravesados en un desorden muy simétrico.

En el nido monocromo, había un  elemento blanco del tamaño de una envoltura de té, que como un parásito alteraba la estructura del nido e incomodaba mi visión. Nunca lo había visto ahí aunque hacía casi un mes que no regresaba a aquel árbol.

Trepé hasta el nido que  se encontraba a  tres  metros del suelo. Subí  lo más  despacio que pude.  Los palomos sintiendo mi presencia volaron a una rama contigua. Jalé el pequeño papel y lo tiré al piso. Cayó lentamente como si la gravedad no ejerciera ninguna fuerza sobre él.

Bajé de un salto. El papel tenía  algo escrito ” El nido estará vacío, tanto como tu corazón algún día” decía en el primer reglón en letras pequeñas y abajo en mayúsculas al centro  “TE AMO”.  Aquel papel era una tarjeta pequeña. En  las esquinas tenía  dibujado una pareja de diminutos ratones besándose tomados de la mano.  Ese era nuestro símbolo.  Solo nosotros sabíamos de su existencia.  Nosotros nadie más.

No puedo saber de quién es la nota. No tiene remitente ni destinatario. Puede ser para cualquiera menos para mí.  El dibujo es solo una coincidencia hay miles de personas que se pueden dibujar ratones como símbolo y sabe Dios desde  donde llegó aquel postal anónimo hasta  allí.

O ¿será un mensaje  de ella intentando decirme algo? No lo sé. Tengo el papel en mis manos lo estoy analizando. Creo que cuando se cayó o  cuando lo puse en mi bolsillo se rompió una esquina, falta una pareja de ratones. Mañana regresaré  a buscarlo. En mi pantalón no está.

Hoy vi que Dolores y Margarita me observaban desde la ventana del aula cuando me retiré del patio. Hice como si no las viera. No quiero tener contacto con nadie y menos con ellas. No me caen bien.

Hoy la extraño más que ayer y voy considerando cada vez más la única posibilidad que me permitirá estar en paz junto  ella otra vez y para siempre.

 

Anuncios

Un comentario en “Capítulo II:Un Mensaje en el Nido”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s